Hace ya casi cuatro décadas que Vanessa presentó su válvula giratoria para proceso de cuarto de vuelta con asiento metálico y cero fugas*, una válvula que en nuestra opinión se ha convertido en el modelo de calidad, fiabilidad y durabilidad a imitar por otras válvulas giratorias para proceso.
Hace ya casi cuatro décadas que Vanessa presentó su válvula giratoria para proceso de cuarto de vuelta con asiento metálico y cero fugas*, una válvula que en nuestra opinión se ha convertido en el modelo de calidad, fiabilidad y durabilidad a imitar por otras válvulas giratorias para proceso.
La solución para válvulas que ofrece Vanessa se ha generalizado en procesos de extracción, procesamiento, refinado, almacenamiento y transporte de hidrocarburos y gases licuados, plantas químicas y petroquímicas, centrales eléctricas, calefacciones urbanas, azucareras y plantas de celulosa y papeleras. A esto hay que añadir que Vanessa ha conseguido crearse una cartera global muy sólida de clientes de sectores en los que se utilizan líquidos de refrigeración, a alta temperatura y corrosivos.
El funcionamiento con “cero fugas” de la válvula de Vanessa es real. Es posible gracias a su particular método de cierre y al concepto de triple excentricidad que permite la rotación sin fricción durante la apertura y el cierre, lo que reduce la necesidad de mantenimiento y alarga la vida de funcionamiento de la válvula.
Con la innovación como aliciente y el respaldo de ingenieros altamente calificados, Vanessa se ha mantenido como líder y ha seguido ampliando los límites de la válvula giratoria para proceso, creando desde series de válvulas 900 de 48 pulgadas (121,92 cm) para aplicaciones a temperatura ultra baja hasta válvulas enormes de 100 pulgadas (254 cm), todas ellas con las ventajas que ofrecen la ausencia total de fugas y la rotación sin fricción.
* Cero fugas indica que no se han producido fugas visibles durante la duración del ensayo, de acuerdo con las normas API 598 y/o API 6D.
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